EL SENTIDO DEL EQUILIBRIO
CAPACIDAD PROPIOCEPTIVA
SISTEMA VESTIBULAR
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viernes, 13 de octubre de 2017
ESQUEMA CORPORAL
ESTRUCTURACIÓN DEL ESQUEMA CORPORALhttps://books.google.com.co/books?id=T210DQAAQBAJ&pg=PA9&lpg=PA9&dq=EL+ESQUEMA+CORPORAL&source=bl&ots=0nvCFkkuU_&sig=Kvt5GNB_W2p_RzTjM19YwWqJzW4&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwi02veX1e7WAhXH6SYKHe0RDbs4FBDoAQhIMAk#v=onepage&q=EL%20ESQUEMA%20CORPORAL&f=false
Desarrollo de las capacidades
perceptivo-motrices en la Educación Física
escolar
|
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Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y
el Deporte
Diplomado en Magisterio: Especialidad de
Educación Física
por la Universidad de Granada
Cursando Máster Oficial en Actividad Física y
Salud
por la Universidad Internacional de Andalucía
|
Pablo Pozo Rosado
(España)
|
||
1 / 1
1. Introducción
Uno de los principales objetivos que cómo docentes
nos planteamos en la Educación Primaria dentro de la especialidad de Educación
Física es nuestros alumnos tengan una visión objetiva de su propio cuerpo, el
cuerpo de los demás compañeros, así como la relación que este mantiene con el
espacio y el tiempo.
Todos estos aspectos serán tratado en todos los
bloques de contenidos que se recogen en el RD 1513/2006 pero serán en el bloque
de El Cuerpo: imagen y percepción y de Habilidades Motrices donde
se preste una especial atención a estos aspectos, recogidos en la denominación
de capacidades perceptivo-motrices, las cuales van a ser analizadas a lo largo
del presente artículo.
2. Concepto y clasificación
Castañer y Camerino (1992) definen las capacidades
perceptivo-motrices como “el conjunto de capacidades directamente derivadas y
dependientes del funcionamiento del sistema nervioso central”. Para ubicar este
tipo de capacidades nos vamos a remitir de nuevo a la clasificación en la que
estos mismos autores agrupan las diferentes cualidades físicas en:
·
Capacidades perceptivo-motrices:
Denominadas también capacidades perceptivas, psicomotrices…Según estos autores,
las capacidades perceptivo-motrices básicas son:
o La
corporalidad o esquema corporal
o La
espacialidad
o La
temporalidad
§ De la
combinación de estas denominadas básicas van a surgir otras intermedias como:
§ La
lateralidad
§ El ritmo
§ La
estructuración espacio-temporal
§ El
equilibrio
§ La
coordinación
·
Capacidades físico-motrices: La
resistencia, la fuerza, la velocidad y la flexibilidad o amplitud de movimiento.
·
Capacidades socio-motrices: De la
combinación de estas capacidades socio-motrices surgen otras como el juego
colectivo y la creación.
·
Capacidades senso-motrices: Dentro
de estas capacidades se incluyen las sensaciones exteroreceptivas, propioceptivas
e interoceptivas.
En los siguientes apartados analizaremos por separado
cada una de las capacidades perceptivo-motrices contempladas en la
clasificación anterior.
3. El esquema corporal
3.1. Concepto de esquema corporal
Le Boulch (1987) lo define como “el conocimiento que
tenemos de nuestro cuerpo en estático o en movimiento, en relación con sus
diferentes partes y el espacio que le rodea”. Una mala o deficiente
estructuración del esquema corporal puede manifestarse en tres planos (Castañer
y Camerino, 1996):
·
Perceptivo: dificultad en la percepción del mundo
que le rodea
·
Motor: defectuosa coordinación y torpeza.
·
Social: dificultad en relaciones con el medio
(fracaso escolar y familiar).
3.2. Componentes del esquema corporal
Respecto a los diferentes componentes del esquema
corporal la mayoría de los autores coinciden en concretar los siguientes
(Castañer y Camerino, 1996): Conocimiento y control corporal; Actitud,
relajación, respiración y lateralidad.
No obstante y teniendo en cuenta el significado
amplio otorgado a la noción de esquema corporal (Castejón y cols. 1997)
diferencian, además de los anteriores, los siguientes componentes: Desarrollo
sensorial, coordinación, equilibrio, habilidades básicas, percepción y estructuración
temporal. Todos estos componentes serán analizados a continuación.
A. Conocimiento del propio cuerpo. Según
Picq y Vayer (1973) la educación del conocimiento y control del propio cuerpo
de realiza en torno a dos niveles:
1. Conciencia
y conocimiento corporal: El niño aprende a conocer las diferentes partes del
cuerpo, a diferenciarlas y a sentir su papel. Torre (1990) propone que el
educador propondrá actividades para que el alumno empiece a tomar conciencia de
determinadas partes del cuerpo. Comenzar con actividades de concienciación
segmentaria, y posteriormente introducir actividades de concienciación global
(todo el cuerpo). A partir de los seis años, podemos empezar a introducir
actividades donde el alumno deba distinguir entre aquellas que están situadas a
la derecha y a la izquierda.
2. Control
corporal: este segundo nivel le va a permitir al niño llegar a la
independización de sus movimientos y a la disponibilidad de su cuerpo con
respecto a la acción. Torre (1990) propone que debemos utilizar actividades que
nos permitan descubrir la amplia gama de posibilidades de movimientos (flexión,
extensión, rotación), las diferentes posiciones que se pueden adoptar (de pie,
cuclillas, sentado…) y la diferenciación de los segmentos corporales simétricos
con respecto al plano sagital.
B. Actitud. Por el término actitud tónica
o tono se entiende “la tensión ligera a la que se haya sometido todo músculo en
estado de reposo (tono de reposo o sostén) y que acompaña también a cualquier
actitud postural (tono de actitud) y cinética (tono de acción o movimiento).
Esta tensión puede ir desde una contracción exagerada (paratonía o catatonía),
hasta una descontracción (hipotonía), siendo variable en cada músculo.
Entre los trabajos prácticos para la educación de la
actitud podríamos plantear los siguientes (Ardila, 2004): andar y a la señal
adoptar diferentes posiciones, encogerse y estirarse, tumbarse y colocar la
columna en diferentes posiciones…
C. Relajación. Procede del latín
“relaxatio” y significa acción y efecto de aflojar, soltar…con el objeto de
buscar el estado de reposo muscular y mental (Perelló, 2002).
Algunos de los beneficios de la relajación son (Le
Boulch, 1987):
·
Conduce a un estado de sedación muscular y mental.
·
Produce modificaciones mesurables en las funciones
vegetativas y así vemos que la temperatura corporal baja, los ritmos cardiacos
y respiratorios se enlentecen…
·
Es un modo para conseguir una buena educación de la
actitud, facilita la percepción, el dominio del cuerpo y el control
respiratorio.
Algunas de las técnicas que podemos emplear en clase
son (De Prado y Charaf, 2000): Entrenamiento autógeno de Schultz (1980),
Relajación progresiva de Jacobson, técnicas orientales como el Yoga o Tai-Chi…
D. Respiración. Castejón y cols. (1997)
la definen como “una función mecánica y automática cuya misión es la de
asimilar el oxígeno del aire para la nutrición de nuestros tejidos y desprender
el anhídrido carbónico, producto de la eliminación de los mismos”.
La respiración es un contenido al que se olvida con
bastante frecuencia, sin embargo, su trabajo nos puede beneficiar en (Serra,
1997; Prado y Charaf, 2000):
·
Modificar su frecuencia
·
Modificar su ritmo. Podemos hacer inspiraciones
cortas y espiraciones largas y viceversa, así como incrementar o disminuir los
tiempos de apnea o disnea.
·
La voluntad puede suspender la función respiratoria
durante unos segundos.
·
Mejorar estados de ansiedad, cansancio, incapacidad
para una buena concentración.
Ardila (2004) nos propone los siguientes ejercicios
prácticos para la educación respiratoria: tumbado, observar como sube un papel
en el suelo soplando, notar como el aire sale de la nariz y la boca,
concienciación de los movimientos del tórax y diferentes tipos de respiración.
E. Lateralidad: Será abordada aparte, más
adelante, como capacidad perceptivo-motriz intermedia.
3.3. Evolución del esquema corporal
Tras revisar las aportaciones de Piaget (1975) y
Ajuriaguerra (1991) resumimos que la evolución del esquema corporal se
estructura en los siguientes periodos:
·
Periodo sensoriomotor (0-2 años): a esta etapa se
le conoce como etapa figurativa o “nivel del cuerpo vivenciado”: El niño pasa
de los primeros reflejos a la marcha y a las primeras coordinaciones, para
conseguir al final de la misma una imagen difusa de su propio cuerpo. Aparece
también el lenguaje.
·
Periodo preoperatorio (2-8 años): conocida como
etapa representativa o “nivel de discriminación perceptiva”: el niño utiliza su
cuerpo de un modo cada vez más preciso, perfecciona su motricidad global,
percepción corporal y espacial, se da la afirmación definitiva de la
lateralidad y empieza a reconocer su derecha y su izquierda.
·
Periodo de operaciones concretas (8-12 años):
conocida como etapa operativa o “nivel de la representación mental del propio
cuerpo”: Independencia segmentaria, posibilidades de relajación a nivel global
y segmentario, representación mental del propio cuerpo, mayor inteligencia…
Además deberemos tener en cuenta que la
estructuración del esquema corporal sigue las siguientes leyes (Ruiz Pérez y
cols, 2001; Oña y cols, 1999):
·
Ley céfalo-caudal: desde la cabeza hasta las
extremidades.
·
Ley próximo-distal: desde el centro hacia la
periferia
4. La percepción del espacio: la espacialidad
4.1. Concepto de espacialidad
Espacialidad es “el proceso mediante el cual se
perciben, reconocen e incluso se representan mentalmente una serie de
relaciones espaciales que facilitarán la relación con el entorno” (Le Boulch,
1990)
4.2. Componentes de la espacialidad
A. Orientación espacial. Es la capacidad que
tenemos para colocarnos con respecto a las cosas. Su evolución dura hasta los 6
años. Al conjunto de relaciones espaciales simples se les denominan “relaciones
topológicas”: delante-detrás, arriba-abajo derecha-izquierda, dentro-fuera,
grande-pequeño, alto-bajo, etc.
B. Organización espacial: El alumno/a empieza a
entender la situación relativa entre dos objetos (relación de tipo
bidimensional). Se establece en esta etapa (a partir de 6 años): Entre, en
medio, a la derecha, a la izquierda, en el centro, esquina, perpendicularidad…
C. Estructuración espacial: Capacidad de
orientar y organizar los datos del mundo exterior y los del fruto de la
imaginación. Relaciones de tipo tridimensionales. Permiten que el niño adquiera
noción de volumen.
4.3. Evolución de la espacialidad
Piaget (1975) nos propone las siguientes fases:
·
Periodo sensorio-motor (0-2 años). Espacio
dividido globalmente: el espacio se vive según las sensaciones táctiles,
auditivas, visuales, olfativas y gustativas, donde el espacio bucal circular es
su primer espacio. Posteriormente se va ampliando por la manipulación de
objetos.
·
Periodo preoperatorio (2-8 años): Se
percibe la posición que ocupa en el espacio nuestro propio cuerpo, se progresa
en la orientación espacial y manifestaciones del espacio perceptivo y de las
relaciones topológicas.
·
Periodo de operaciones concretas (8-12 años): Espacio
conocido: Se utiliza con precisión del espacio gráfico, traslada los conceptos
de derecha e izquierda a otros objetos y sujetos (descentralización), mejora en
la estructuración espacial.
5. Percepción del tiempo: temporalidad
5.1. Concepto de temporalidad
La temporalidad es definida como el “conjunto de
acontecimientos que siguen un orden o distribución cronológica y una duración
cuantitativa del tiempo transcurrido entre los límites de dichos
acontecimientos” (Fraisse, 1989). Por ello, el niño que inicia una acción
motriz debe prever su duración, la distribución de los componentes en el
tiempo, el ritmo de ejecución óptimo, etc. (Conde y Viciana, 1997).
5.2. Componentes de la temporalidad
La percepción temporal se define mediante dos
componentes (Contreras, 1998):
A. Percepción temporal u orientación temporal.
Es “la capacidad de percibir las relaciones temporales (apreciar velocidades y
ritmos)” (Le Boulch, 1991). El concepto de tiempo no es algo que se pueda
plasmar objetivamente, por lo que habrá que recurrir a nociones temporales
significativas como: noche-día, invierno-verano, desayuno-almuerzo-cena… (Conde
y Viciana)
B. Ajuste motor o estructuración espacial. Se
centra en reproducir un movimiento a una velocidad o ritmo concreto (Le Boulch,
1991)
5.3. Evolución de la temporalidad
Siguiendo las fases aportadas por Piaget (1975):
·
Periodo sensoriomotor (0-2 años): tiempo ritmo
vivido: La primera noción que se conoce es la sucesión y progresivamente los
ritmos naturales (corazón-respiración), el tiempo ligado al sueño y a la
vigilia, al hambre y a la saciedad…
·
Periodo preoperatorio (2-8 años): Tiempo ritmo
percibido: a los 3-4 años es capaz de producir un orden sencillo de sucesos, a
los cinco años se adapta a un ritmo dado, percibe el orden y la duración,
distingue entre situaciones simultáneas y alternativas, mejora la orientación
temporal y automatismos.
·
Periodo de operaciones concretas (8-12 años):
Tiempo ritmo conocido: se da la estructuración del orden, duración y otros
conceptos temporales: sucesión, simultaneidad, velocidad, aceleración,
consecutivo, etc.
6. La lateralidad
6.1. Concepto de lateralidad
La lateralidad es definida como “el dominio funcional
de un lado del cuerpo sobre el otro, manifestándose en la preferencia de los
individuos de servirse selectivamente de un miembro determinado para realizar
operaciones que requieren de precisión y habilidad” (Le Boulch, 1990). No es
una capacidad de la que se dispone desde el nacimiento, sino que a medida que
maduramos se va estructurando la utilización selectiva de una parte u otra del
cuerpo. De aquí que se denomine frecuentemente con el término “proceso de
lateralización” (Castejón y cols, 1997).
6.2. Tipos de lateralidad
Según Ortega y Blázquez (1982) tenemos:
·
Dextralidad (diestro): predominio de ojo, mano, pie
y oído derechos.
·
Zurdería (zurdo): predominio de ojo, mano, pie y
oído izquierdos.
·
Ambidextrismo (ambidiestro): no existe una
manifiesta dominancia manual (suele darse al inicio del proceso de
lateralización). En el argot deportivo, se habla de un “deportista ambidiestro”
cuando domina con precisión ambos lados.
·
Lateralidad cruzada o mixta: dominancia de la mano
derecha y pie izquierdo, o de la mano derecha y ojo izquierdo y viceversa.
·
Zurdería contrariada o lateralidad invertida:
empleo preferente de la mano derecha en niños virtualmente zurdos.
Las tres últimas formas pueden ser origen de ciertas
anomalías y dificultades en los aprendizajes escolares básicos (escritura y
lectura). Estudios de Bergès, Harrison y Stamback (citados en Ruiz Pérez y
cols. 2001) unifican los tipos de lateralidad y distinguen dos tipos
fundamentalmente. Cuando ambas lateralidades coinciden no suele haber ningún
problema (niños diestros o zurdos), sin embrago, cuando no es así, suele ser
fuente de trastornos y anomalías (ambidiestros, lateralidad cruzada…). Tenemos:
·
Lateralidad de utilización. Es aquella que
corrientemente se utiliza para cualquier actividad espontánea. Es por lo tanto
la lateralidad de uso.
·
Lateralidad natural. Se considera esta lateralidad
como la correspondiente a la inclinación natural de ejecución de todos los
gestos espontáneos. Se considera por tanto la lateralidad neurológica.
6.3. Evolución de la lateralidad
Siguiendo a Piaget (1975) y Picq y Vayer (1973)
concretamos tres fases:
·
Periodo sensoriomotor. Localización (0-2 años): En
este periodo se evoluciona desde las primeras manifestaciones de lateralidad
manual sin objetos a la prensión de los mismos, posteriormente se da una
preferencia manual y se finaliza con un predominio lateral a nivel manual y
estabilidad a nivel pédica.
·
Periodo preoperatorio. Fijación y desarrollo (2-8
años): el inicio del periodo está caracterizado por la existencia de una
bilateralidad, para después definir la lateralidad y a los 5 años diferenciar
la derecha e izquierda sobre si mismo. A los 7 años se da un periodo de
transición o inestabilidad. En esta fase debemos plantear tareas que movilicen
el lado dominante y progresar en dificultad.
·
Periodo de operaciones concretas (8-12 años):
caracterizado por consolidación de la lateralidad, orientación corporal proyectada
y desarrollo de la ambidextralidad. Realizar tareas tanto del lado dominante y
no dominante.
7. El ritmo
Le Boulch (1991) lo concibe como una organización de
fenómenos que se desarrollan en el tiempo”. Para la educación del ritmo debemos
plantear tareas que permitan desarrollar la percepción, organización y
representación temporal.
8. La estructuración espacio-temporal
Todas las actividades está sujetas a estos dos
conceptos: el espacio y el tiempo. Cualquier movimiento se realiza en un
espacio y a la vez consumimos un tiempo. El espacio que ocupamos con nuestro
cuerpo nos sirve como referencia para estructurar el espacio del mundo
exterior. Los aprendizajes de lectura y escritura dependen, en parte, de la
estructuración espacio-temporal. Algunas alteraciones que el niño tiene, como
la dislexia, tienen un origen en una perturbación de esta función.
9. El equilibrio
9.1. Concepto de equilibrio
El equilibrio puede definirse como el estado en el
que todas las fuerzas que actúan sobre el cuerpo están compensadas de tal forma
que el cuerpo se mantiene en la posición deseada o es capaz de avanzar según el
movimiento deseado (Melvill, 2001).
Es la capacidad de controlar el propio cuerpo y
recuperar la postura correcta tras la intervención de un factor desequilibrador
(Castañer y Camerino, 1993)
Además, estos autores los consideran como el
componente principal del control y del ajuste corporal y no de forma aislada.
9.2. Clasificación del equilibrio
Siguiendo a Castañer y Camerino (1997), podemos
encontrar diferentes tipos de equilibrio:
a. Estable:
Si el cuerpo, siendo apartado de su posición de equilibrio, vuelve al puesto
que antes tenía, por efecto de la gravedad. En este caso el centro de gravedad
está debajo del punto de suspensión.
b. Inestable:
Si el cuerpo, siendo apartado de su posición de equilibrio, se aleja por efecto
de la gravedad. En este caso el centro de gravedad está más arriba del punto o
eje de suspensión.
c. Indiferente:
Si el cuerpo siendo movido, queda en equilibrio en cualquier posición. En este
caso el centro de gravedad coincide con el punto de suspensión.
d. Hiperestable:
Es el que se produce cuando el centro de gravedad se encuentra por debajo de la
base de sustentación. (Aguado, 1993)
Además, puede ser:
·
Equilibrio estático: cuando el cuerpo sostiene una
determinada posición en un mismo estado.
·
Equilibrio dinámico: Cuando podemos observar
establemente una postura al realizar un desplazamiento.
9.3. Evolución del equilibrio
·
1ª Infancia (0-3 años): A los 12 meses el niño/a se
da el equilibrio estático con los dos pies, y el equilibrio dinámico cuando
comienza a andar.
·
Educación Infantil (3-6 años): Hay una buena mejora
de esta capacidad, ya que el niño/a empieza a dominar determinadas habilidades
básicas. Algunos autores afirman que esta es la etapa más óptima para su
desarrollo. Sobre los 6 años, el equilibrio dinámico se da con elevación sobre
el terreno.
·
Educación Primaria (6-12 años): Los juegos de los
niños/as, generalmente motores, contribuyen al desarrollo del equilibrio tanto
estático como dinámico. Las conductas de equilibrio se van perfeccionando y son
capaces de ajustarse a modelos.
·
Educación Secundaria y Bachillerato (12-18 años):
Se adquiere mayor perfección y se complican los equilibrios estáticos y
dinámicos. Muchos otros autores, señalan que esta etapa es idónea para la
mejora del equilibrio dinámico. En edades más avanzadas, aparece cierta
involución en dicha capacidad, debido al deterioro del sistema nervioso y
locomotor, acentuándose ésta con la inactividad.
10. La coordinación
10.1. Concepto de coordinación
La coordinación, según Fetz, es “lo que crea una
buena organización durante la ejecución de los gestos motores”. O bien, como
señalan Castañer y Camerino (1996), es la “capacidad de regular de forma
precisa la intervención del propio cuerpo en la ejecución de la acción justa y
necesaria según la acción motriz prefijada”.
10.2. Tipos de coordinación
Tras realizar un análisis de varias propuestas de
autores como Le Boulch (1997), Gutiérrez (1991), Contreras (1998), Escobar
(2004), vamos a concretar una clasificación general sobre la Coordinación,
en función de dos aspectos importantes:
A. En función de si interviene el cuerpo en su
totalidad, en la acción motriz o una parte determinada, podemos observar dos
grandes tendencias:
·
Coordinación Dinámica general: es el
buen funcionamiento existente entre el S.N.C. y la musculatura esquelética en
movimiento. Se caracteriza porque hay una gran participación muscular.
·
Coordinación Óculo-Segmentaria: es el
lazo entre el campo visual y la motricidad fina de cualquier segmento del
cuerpo. Puede ser óculo-manual y óculo-pédica.
B. En función de la relación muscular, bien sea
interna o externa, la coordinación puede ser:
·
Coordinación Intermuscular (externa): referida
a la participación adecuada de todos los músculos que se encuentran involucrados
en el movimiento.
·
Coordinación Intramuscular (interna): es la
capacidad del propio músculo para contraerse eficazmente.
10.3. Evolución de la coordinación
·
1ª Infancia (0-3 años): Se adquiere la suficiente
madurez nerviosa y muscular como para asumir las tareas de manejo del propio
cuerpo. La mayoría de las coordinaciones son globales, aunque ya comienzan las
primeras coordinaciones óculo-manuales al coger objetos. Entre los 18-24 meses,
se aprecia un mayor desarrollo pudiendo abrir y cerrar puertas, ponerse los
zapatos, lavarse, etc. (Trigueros y Rivera, 1991).
·
Educación Infantil (3-6 años): El repertorio de
posibilidades crece con los estímulos que le llegan al niño. Las acciones
coordinadas dependerán de la adquisición de un perfecto esquema corporal y del
conocimiento y control del propio cuerpo. La actitud lúdica propia de estas
edades es protagonista por excelencia de la formación tanto motriz como
cognitiva y hacen que las formas motoras se vayan enriqueciendo y complicando.
·
Educación Primaria (6-12 años): Se determina el
desarrollo del sistema nervioso y, por tanto, los factores neuro-sensoriales de
la coordinación, de ahí que sea la etapa ideal para la adquisición de
experiencias motrices. La mala aptitud de retención motriz en el primer
ciclo y parte del segundo exige en estas edades una profundización del
aprendizaje a partir de la repetición de los ejercicios, contribuyendo de esta
manera a la automatización del movimiento. Al final del segundo ciclo y todo el
tercer ciclo, debido al desarrollo sensitivo y cognitivo, se refleja una buena
capacidad perceptiva y de observación. Los ajustes motores son muy eficaces.
·
Educación Secundaria y Bachillerato (12-18 años):
Desde comienzos de la pubertad hasta finales de la adolescencia, tiene lugar la
maduración sexual y un crecimiento general del cuerpo, esto conllevará un
retroceso en la coordinación de los movimientos. Más tarde, la coordinación
mejorará en función de la mejora de las cualidades físicas.
http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 15 - Nº 143 - Abril de 2010
http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 15 - Nº 143 - Abril de 2010
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